Calendario vacunal


L. Rodríguez Molinero.
Doctor en Medicina. Acreditado en Medicina de la Adolescencia. Experto Universitario en Vacunas por la Universidad Complutense de Madrid.

 
 

Tengo un hijo de 15 años que estudia fuera de casa, y repasando su calendario vacunal he visto que la última vacuna se la pusieron a los 6 años. ¿Qué tengo que hacer?

Es frecuente que se nos olvide el calendario oficial de vacunas de los adolescentes, como es su caso. Las razones por las que no se completa el calendario oficial en los adolescentes son muchas. Unas atribuidas a los profesionales, que no dan importancia a las vacunas que corresponden esta edad. Otra veces son los propios padres, que viendo a su muchacho sano consideran que no es necesario, y temen producirle algún problema que no tiene. En muchas ocasiones, porque se olvida, o han perdido la cartilla de vacunación, que no deja de ser un documento oficial. Otras veces los cambios de domicilio contribuyen a este olvido. Finalmente, es el propio adolescente, bien porque vive o estudia fuera del domicilio familiar, tiene miedo al pinchazo, ha oído hablar de ciertas “leyendas urbanas” en contra de las vacunas, o porque milita en grupos, llamados alternativos, que cuestionan las buenas prácticas de salud, así como la conciencia de su buen estado físico, etc.

Los calendarios oficiales de las comunidades autónomas tienen leves diferencias, pero al final de los 14 años todos ellos tienen las mismas vacunas, y es aconsejable que se cumplan bien. Además, los calendarios se revisan y con frecuencia suelen cambiar fechas y dosis.

Conviene recordar que muchos de los adolescentes que no se vacunan están protegidos porque la mayoría de los demás sí lo están. Pero si la cobertura vacunal bajara, estarían expuestos a enfermedades prevenibles.

Esto en nuestra sociedad es una falta de civismo, responsabilidad y solidaridad, pudiendo en alguna ocasión, ser punible penalmente. Por ejemplo, en el caso en que se demuestre que la falta de vacunación de una persona ha sido la causa de transmisión de una enfermedad a otra, a la que se le han producido daños.

Hay tantas actitudes ante las vacunas en los adolescentes como adolescentes hay. Por eso no es fácil persuadir o convencer de su utilidad y beneficio. Los padres y los profesionales tienen que ser lo suficientemente hábiles para conseguirlo. No es tarea fácil, pero es necesario.

En conclusión: revise el calendario de sus hijos, y en caso de duda, acérquese a su pediatra, que comparará el registro que tiene en su base de datos con el calendario que Ud. le aporta, y podrá actualizar las vacunas en caso necesario.